Peste antonina,165
–180. Así llamada por haber surgido cuando gobernaba Marco Aurelio, de la familia de los antoninos. Su origen, por lo que sabemos, fue Persia. Avidio Casio derrotó a un ejercito persa que incursionaba en Siria, y junto con los despojos del enemigo (no sólo botín, sino también esclavos) transmitió la epidemia a Roma.
Causó gran devastación en la capital de imperio, extendiéndose a toda Italia y a la Galia (Francia); mató a una cuarta parte de los infectados y hasta cinco millones en total. En el momento más activo de un segundo brote (251–266) se dijo que morían 5.000 personas por día en Roma.
–180. Así llamada por haber surgido cuando gobernaba Marco Aurelio, de la familia de los antoninos. Su origen, por lo que sabemos, fue Persia. Avidio Casio derrotó a un ejercito persa que incursionaba en Siria, y junto con los despojos del enemigo (no sólo botín, sino también esclavos) transmitió la epidemia a Roma.Causó gran devastación en la capital de imperio, extendiéndose a toda Italia y a la Galia (Francia); mató a una cuarta parte de los infectados y hasta cinco millones en total. En el momento más activo de un segundo brote (251–266) se dijo que morían 5.000 personas por día en Roma.
Galeno describió los síntomas presentados por los enfermos de esta manera, “ardor inflamatorio en los ojos, enrojecimiento sui generis en la cavidad bucal y de la lengua, aversión a los alimentos, sed inextinguible, temperatura exterior normal, contrastando con la sensación de abrasamiento interior, piel enrojecida y húmeda, tos violenta y ronca, signos de flegmasia, laringobronquica, fetidez del aliento, erupciones y fístulas, diarrea, agotamiento físico, gangrenas parciales, y separación espontánea de órganos, perturbaciones de las facultades intelectuales, delirio tranquilo o furioso y muerte entre el séptimo y noveno día.”
Peste de Justinian
o, comenzó en 541. El primer brote registrado de la Peste bubónica. Empezó en Egipto y alcanzó Constantinopla en la siguiente primavera, matando (de acuerdo al cronista bizantino Procopio) 10.000 personas por día en su momento más activo y quizá un 40% de los habitantes de la ciudad. Continuó hasta destruir hasta la cuarta parte de los habitantes del Mediterráneo oriental.Procopio, en su Historia de las guerras persas, describió la enfermedad. Comenzaba por una súbita fiebre de poca intensidad y a los pocos días aparecían unas hinchazones bubónicas en las axilas, detrás de las orejas y en los muslos. Luego algunos quedaban sumidos en un coma profundo o en un estado delirante. Sufrían inapetencia y a veces en medio de un violento frenesí, se lanzaban al agua. Algunos morían rápidamente, otros a los pocos días, con pústulas negras que se abrían en los lugares donde tenían las bubas. Algunos vomitaban sangre y algunos se salvaban, sobretodo aquellos que supuraban por las bubas.
Continuará...
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